Perro en el regazo de una persona

** Escribí esto hace más de un año, dentro de un reto de escritura. Reconecto con mi yo de hace 3 años y mi primogénito peludo aún estaba conmigo pasando sus últimos momentos.

Estoy en esta casa, con Lulú. Estoy en todas las casas que compartimos. Cachitos de mí se han ido quedando esparcidos en aquellos sitios y se han enterrado en mi pecho, como fragmentos de bala que en algún momento tienen que bajar hacia el intestino para ser digeridos y expulsados en forma de diamantitos lilas en forma de corazón. Pero ahora duelen, y es casi un dolor físico.

Con Lulú siempre era primavera, siempre hacía sol. Hacía un día como hoy, en el que hay que usar abrigo, pero los rayos calientan el alma y puedes sentarte en la terraza a comer un minibocadillo de jamón que compartimos. Tengo 35 años y aún no sabía nada de su enfermedad. O sí, porque eso intensifica aún más las ganas de que ese momento no acabe.

Estamos solos. Hemos salido a dar un paseo y nos hemos sentado al sol. Por fuera parezco tranquila, pero dentro de mí hay una tormenta de preocupación, y a la vez de agradecimiento por tener a Lulú a mi lado. Antes de la enfermedad, tenía un miedo atroz a pensar en su ausencia. Miedo real y desesperación. Gracias al trabajo en terapia ese sentimiento se había suavizado, pero vivir en pérdida progresiva es mucho peor de lo que hubiera imaginado. Y adelantarme no sirvió de nada, porque el duelo es lo que es.

Huele a pan tostado y a café. Sólo hay un servilletero en la mesa. Lulú me mira con los ojos entrecerrados esperando su ración. Pese a todo, al malestar, el dolor, o lo que estuviera sintiendo, no dejaba de pedir. Me siento muy madre, feliz de poder seguir alimentando y mimando a mi bebé.

A nuestra derecha la gente pasa por una calle concurrida de Terrassa, nuestro hogar desde hace más de una década. La tienda de libros en la esquina, más cafeterías a nuestra izquierda. Y desde arriba, un cielo que observa cómo una madre, porque es lo que soy, lo da todo para que su hijo sea feliz el tiempo que le queda.

Comparte esta entrada:

Continuará...

Si quieres que te avise cuando publique algo nuevo, puedes dejar tu e-mail aquí ↓

No te llenaré la bandeja de entrada. Solo te avisaré cuando tenga algo que contar ✨.

¡No hago spam! Lee la política de privacidad para obtener más información.

Otras entradas